Los niños con autismo tienen problemas con el lenguaje y para relacionarse con otros. Realizan actividades o tienen intereses inusuales, repetitivos o severamente limitados. Por cada 1000 niños, 3 a 6 tienen autismo. Hay 4 veces más varones que mujeres con autismo.
Los niños con autismo tienen una amplia gama de síntomas y destrezas. Un niño con autismo puede funcionar a muy alto nivel o tener capacidades muy limitadas. El autismo es el trastorno más común de un grupo de problemas llamados trastornos del espectro autista (ASD, por sus siglas en inglés), también llamados Trastornos Generalizados del Desarrollo (PDD, por sus siglas en inglés).
El autismo es un problema del cerebro. Los estudios de imagen del cerebro muestran que la estructura o forma del cerebro es distinta en los niños con autismo. No se conoce la causa. Hay muchas causas posibles.
El autismo y los trastornos similares a veces aparecen en familias. Puede haber ciertos genes que están vinculados con el autismo. Los investigadores también están estudiando si una de las causas puede ser un problema durante el embarazo o factores ambientales, como la exposición a ciertos productos químicos.
Los niños con otros problemas cerebrales y síntomas genéticos, como el síndrome de rubéola congénita, la neurofibromatosis y el síndrome de X frágil, a veces también son autistas.
Los niños con autismo pueden parecer normales durante sus primeros meses de vida. Su hijo después puede ir respondiéndole menos y menos. Muchos padres notan por primera vez un problema cuando su hijo no desarrolla destrezas de lenguaje como los demás de niños de su misma edad. Su hijo puede tener una cantidad de síntomas en las áreas que se enumeran a continuación (dependiendo de la edad). Los síntomas aparecen en general cuando el niño cumple los 3 años de edad. Ningún niño con autismo tendrá todos los síntomas enumerados a continuación, y pueden tener algunos síntomas que no están en la lista.
Es muy difícil diagnosticar el autismo cuando los niños son pequeños. El médico de su hijo se fijará si su hijo muestra algunas de las siguientes conductas:
Dependiendo de la edad del niño y de la severidad de sus síntomas, sus destrezas pueden variar ampliamente.
El médico de su hijo probablemente realizará análisis de laboratorio para confirmar que el niño no tenga otros problemas médicos. También le hará al niño una prueba de audición. Como este trastorno puede ser hereditario, su profesional médico puede querer evaluar a sus demás hijos para ver si tienen síntomas similares.
El tratamiento de los niños autistas se concentra en proporcionar terapia educativa y de conducta. Hasta los niños muy pequeños se pueden beneficiar de terapia del lenguaje y programas de conducta.
Por ley, las escuelas públicas deben preparar y ejecutar un plan de enseñanza diseñado para ayudar a los niños que están en un programa de educación especial a alcanzar metas de instrucción o aprender destrezas específicas. La lista de destrezas se conoce como el Programa de Educación Individual (IEP, por sus siglas en inglés). El IEP es un acuerdo entre la escuela y la familia sobre las metas del niño. Los padres juegan una parte importante en la creación del programa, ya que son los que mejor conocen a su hijo y saben cuáles son sus necesidades.
La terapia de conducta también puede ser proporcionada por los padres. El primer paso es elegir una destreza en la que se quiere trabajar. Tiene que asegurarse que su hijo pueda aprenderla con éxito. Cuando los niños tienen éxito, se los refuerza. Cuando se los refuerza, comienzan a comprender lo que queremos que hagan. Compruebe que el refuerzo que utilice sirva para su hijo y sirva para la conducta que está tratando de modificar. Algunas de las cosas que funcionan bien como refuerzo para niños con autismo son la comida, los abrazos, el masaje, alzarlos o hamacarlos en el aire, la TV, vídeos, música y leer libros. También es importante demostrarle a su hijo que la interacción con la gente es divertida y que la comunicación con la gente trae buenos resultados (refuerzo). Por ejemplo, si le dice a su hijo "tócate la oreja" y después le guía la mano a su oreja y lo refuerza instantáneamente con una gran sonrisa y abrazo, es más probable que se toque la oreja la próxima vez que le diga "tócate la oreja".
A veces los medicamentos pueden ayudar. Los medicamentos que modifican el estado de ánimo o la conducta pueden mejorar los comportamientos que llevan al niño a autolesionarse, o que interfieren en gran medida con la escuela o su destreza social. Estos medicamentos deben ser recetados por un médico experimentado con su uso en niños con autismo. No existe un medicamento que alivie los síntomas del autismo.
Los padres de los niños con autismo muchas veces se enteran de tratamientos nuevos o alternativos por medio de amigos o los medios de comunicación. Su profesional médico le puede ayudar a decidir si estos tratamientos pueden ayudarle a su hijo, o causarle daño.
Cuando los padres se enteran de que su hijo tiene autismo, pueden sentir miedo, ira, culpa y otras emociones difíciles de soportar. Muchas familias descubren que una consulta con un profesional de salud mental los ayuda a sobrellevar la situación.
Los niños con autismo pueden causar estrés en toda la familia. Pueden afectar la recreación y las finanzas familiares. También pueden crear tensión en el matrimonio y en las relaciones entre hermanos.
Es probable que quiera explorar los recursos comunitarios y del gobierno, y también los grupos locales de respaldo. Los grupos de respaldo pueden servir de ayuda compartiendo sus preocupaciones y soluciones comunes a problemas que tienen otras familias en la misma situación. Puede tomar contacto con estos servicios por medio de su profesional médico, escuelas, programas de terapia y organizaciones locales y nacionales de respaldo.